En el mundo de hoy, que está conectado por medio de la tecnología,
la definición de lo que es un amigo ha cambiado. Quizás hoy pensemos que
tenemos muchos “amigos”; es verdad, tenemos la capacidad de estar informados y
mantenernos al corriente de lo que sucede en la vida de muchos de nuestros
conocidos, así como de amigos actuales y pasados, y aún de gente que no hemos
conocido personalmente y a quienes llamamos nuestros amigos. También amamos
estar rodeados de personas que nos amen y se preocupen por nosotros o que estén
en nuestro circulo social y pensemos que son nuestros amigos, pero ¿nos hemos
preguntado si estas personas son verdaderas amigas?
Considerablemente para saber lo que un buen amigo es
debemos que un amigo debe ser honesto con su amigo, ya que vivimos en un tiempo
en el que la responsabilidad vale menos que el orgullo y que la misma
honestidad;
Los amigos deben valorar la amistada y el cariño que
reciben diariamente, apreciando cada pequeño detalle y claramente al entregar
dicho cariño no esperar nada a cambio, como se notaba en el cuento de “El amigo
fiel”, donde el molinero pedía muchos favores a cambio de la carretilla vieja e
inservible que le entregaría al pequeño Hans.
Un verdadero amigo nunca abandona a sus amigos ni en los
peores momentos, pues es el primero que debe correr a socorrerle y dar hasta la
vida por él.
El procurar lo mejor para otra persona es la esencia de la
verdadera amistad. Es considerar a la otra persona en primer lugar; es ser
totalmente honrado, leal y casto en todo lo que se hace. Tal vez sea la palabra
dedicación la que revele el verdadero significado de la amistad.
En el eclesiástico podemos apreciar lo que se llama una
verdadera amistad, estableciendo que a pesar de que las personas nos rodean
constantemente y se vuelven parte de nuestra vida, solo uno de entre mil será
nuestro verdadero amigo.
Tanto el cuento escrito por Oscar Wilde como el capítulo 6 sobre la amistad del
Eclesiásticos describe que debemos tener cuidado con las personas con las
cuales nos juntamos, algunas personas nos mentirán diciendo con dulces y
filosas palabras que son nuestros amigos y que por ello debemos darle lo que se
merecen, que necesitan estar con nosotros, cuando les conviene.
No podemos aceptar y reconocer a cualquier persona como un
verdadero amigo, pues un verdadero amigo debe influir a la otra persona de
manera positiva y hacer una gran diferencia en su vida, debe aceptar cada
virtud y cada defecto y jamás juzgarlo, solo aconsejarlo.
Pero, al encontrar ese verdadero amigo, no podemos abusar
de él o ella de ninguna manera. En el cuento se encontraba un claro ejemplo de
aventajarse de los bienes de alguien porque tienen una amistad, ya que
ciegamente Hans soltó todos sus bienes para entregárselos al molinero, quien ni
se mostraba agradecido por ella y alegaba que tenía el derecho de que le fuesen
entregadas.
Un verdadero amigo es aquel que nunca se aprovechara de ti,
el que cree en ti, en todas tus habilidades y te motiva a desarrollarlas y a
nunca rendirte, el que es confiable, fiable y comprensivo, el que te escucha y
te ayuda a levantarte y a solucionar tus problemas juntos... Un verdadero amigo
es el que siempre estará a tu lado y se quedara ahí hasta en los peores
momentos de la vida de ambos.
"El que tiene un amigo es un tesoro, se debe cuidar
como a un talismán, y se debe velar por su bienestar" - Eclesiástico 6,
14-16.
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